Con la relación al tema expuesto esta semana en clase sobre el trabajo colaborativo presencial y en red he encontrado una noticia relacionada en el periódico "El país" en la que se observa lo lento que evolucinan las nuevas tecnologías en el aula, lo que dificulta el cambio de metodología impartida.
Los debates pedagógicos son casi infinitos, pero hay uno que ya está cerrado: el de introducir o no las nuevas tecnologías en las aulas. Existe el consenso internacional de que deben estar presentes y la gran mayoría de los países desarrollados llevan tiempo incorporando ordenadores y pizarras digitales a los centros escolares. Lo que ahora está en cuestión es cómo usarlos. Porque las tecnologías por sí solas son solo una ayuda. El reto que se plantea la mayoría de los expertos es cambiar las metodologías y los currículos.
En cifras, se ha recorrido algo más de un tercio del camino, pero todavía queda mucho para conseguir lo que pregona Antonio Pérez Sanz, uno de los impulsores del programa desde la dirección del Instituto de Tecnologías Educativas: "Hay que modificar el papel del profesor.
Debe dejar de ser un orador o instructor que domina los conocimientos para convertirse en un asesor, orientador, facilitador del proceso de enseñanza aprendizaje y mediador entre los alumnos y la realidad utilizando las tecnologías".
En el siglo XXI todo debería estar más integrado, con más propuestas de problemas que los estudiantes tengan que resolver e indagar. Otro planteamiento importante es que el aprendizaje tiene que ser colaborativo, no individual".
Pero sin la correcta implantación de las nuevas tecnologías es muy difícil llevar a cabo un cambio en la metodología.
Más información en: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/12/09/actualidad/1323451183_807882.html

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